19 may 2017
Asumir riesgos
De las estrellas
que quiera quedarse, para siempre
pero su corazón, a diario se siente solo
ella quiere cartas, poemas y sinceridad
que el amor no se resigne y luche sin tregua
ella quiere crecer y tocar todas las lunas
sólo alguien que la abrace con el alma
23 abr 2017
Un bastón para tu corazón
Miras alrededor, y lo ves todo distinto que hace unos meses, y la nostalgia te invade. Realmente no sabes si es para bien o para mal, una sensación agridulce te invade. Y piensas. Es en lo que más inviertes tiempo últimamente, en pensar.
El color del cielo parece haber cambiado, todo parece bastante mas gris, aún estando en primavera.
Es época de cambios, de adaptación a cosas y situaciones nuevas. Y nadie dijo que fuera facil, pues no lo es, pero siempre dicen que cuando se cierra una puerta, se abre una ventana; y es que la sabiduría popular se llama así por algo. Cuando menos lo esperes, respiraras aire limpio, de ese que renueva los pulmones como si inhalaras por primera vez. Y sonreirás como hace tiempo que no lo haces. Y mirarás atrás, asumirás que lo pasado, pasado está, y que tu sonrisa no se ha escapado, solo se ha refugiado en tu corazón para no enfriarse.
Fuerza, y un bastón para tu corazón
16 mar 2016
6 mar 2016
Aunque quizás inconscientemente no era un acto de egoísmo, simplemente caíste en la costumbre, y aunque en el fondo sabías la verdad, te dejaste manipular por esos miedos internos. Y te salió el más puro egoísmo.
Y al haberte saltado esa fiera, y haberla mostrado, el dolor de nuevo se acentúa, porque sabes que haces daño, porque por un momento, y aunque sea solo en tu cabeza, has tenido un miedo infundado. Un miedo egoísta. Entérate, no eres lo que más importas en el mundo, y sé que no pretendes serlo, pero chica... espabila, porque por tonterías sin fundamento, puedes perder lo que más quieres.
5 mar 2016
El timbre que anunciaba el fin del día y el comienzo del fin de semana, sacó a María de su libro, que pidió permiso para terminarlo en casa, y la bibliotecaria, tan asidua a verla por allí y pidiéndoselo con aquella sonrisa, no pudo decirle que no.
-Muy bien chiqui, pero el lunes lo quiero aquí.
-Gracias Dulce, eres la mejor!- y tras un sonoro beso a la bibliotecaria, salió corriendo hacia la puerta, donde, por sorpresa, se encontró a su abuelo.
-Abu, que haces aquí!?- La niña corrió a sus brazos, y su abuelo, al vuelo la levantó.
-¿Que llevas en la mano, querida, un libro?
-Si, está muy chuli, hoy tenía ética y de nuevo me llevaron a la biblioteca.- La niña agradecía no tener que tragarse una hora de religión un viernes a ultima hora, pero no entendía porque la separaban de sus compañeros de clase, ¡como si el bicho raro fuese ella!
-Bueno, seguro que así no tienes pesadillas por las noches- Su abuelo, hombre poco religioso (simplemente porque le parecía una tontería), no le daba mayor importancia, prefería ver a su nieta rodeada de libros que de biblias. -Mira, ahí está tu primo, hoy te lleva él a clases, vale? Yo tengo que ir al médico con la abuela.
María adoraba a su primo Rafa, de igual nombre que su abuelo y con aquella mirada también extraña y que le llenaba de confianza.
-Rafa, que bien, me llevarás en la moto?
-Muy chula eres tu para lo enana que eres. Vamos, dame la mano que vamos a cruzar.
Después de comer los abuelos se dirigieron al centro de salud, y los primos, se quedaron reposando la comida mientras llegaba la clase de piano y luego la de ballet.
-Primo, vamos a tocar la guitarra, porfi... - María sabe que su primo, 11 años mayor que ella, no podía decirle que no cuando le insistía y le miraba con carita de cordero degollado.
- Chiqui, no me dejas ni descansar...Está bien, pero sólo porque eres tú...
En cuanto sonaron los acordes de "maldito duende", la sonrisa se hizo más que evidente en su rostro, y a gritos, cantaron varias canciones mientras la risa les dejaba. Eran tiempos felices.
-Ahí va chiqui, que se nos hace tarde y tengo que llevarte a piano, vamos que como llegues tarde por mi culpa, me matan- Se pusieron manos a la obra, y en un minuto estaban sentados en la moto.
-Agárrate bien, que nos vamos!- Y con cuidado, fueron camino al conservatorio.
Casi llegaron a la hora justa, María le insistió para que se quedara, pero Rafa le dijo que tenía cosas que hacer, que cuando saliera de ballet, estaría ahí para recogerla.
Después de hora y media de piano y una hora de ballet, la tarde del viernes llegaba a su fin, y conforme se iba acercando a la puerta, María tenia la sensación de que su primo se había olvidado de ella y no estaría para recogerla.
Pero esta vez se equivocó, sonriente y con el caso naranja para María en la mano, saludó a su pequeña prima -Ey chiqui, aquí!- Y la niña corrió a brazos de su primo. Siempre había sido una niña muy cariñosa.
-Mira, he repintado el caso en naranja, como a ti te gusta, y te he traído un colgante!-
Sacó del bolsillo de la chaqueta una bolsita, con una cadenita fina de plata, y un colgante con una H en representación de Heroes.
- Sé que siempre voy a estar contigo, pero cuando no pueda, mira el colgante, acuérdate de que tengo eso mismo tatuado en el brazo, y así estaremos conectados. Vale?- Le contaba mientras se montaban en la moto.
- Vale...- dijo la niña, un tanto aturdida pues no entendía bien esas palabras- pero agárrame fuerte, y no me sueltes.
-¿Porqué no me agarras tu mejor?
-Porque yo aún soy pequeña, si te agarro, por cualquier cosa me puedo asustar y soltarme, y salir corriendo. Tu sé que pase lo que pase, aunque me asuste, no me soltarás. Por eso prefiero que me agarres tú.
Su primo, tierno ante esa actitud de la niña, se bajó, alzó a la pequeña en sus brazos, y le dio un gran beso en la frente. Acto seguido, con el dedo indice de la mano izquierda, rozó su nariz mientras le decia "Nunca te voy a abandonar, pequeña. Estaré siempre contigo, ocurra lo que ocurra".
4 feb 2016
Siguió andando hasta que el sol le acarició la piel. Allí se sentó en la arena, había música de fondo y la marea estaba subiendo, sólo podría estar mejor a su lado.
Sus dedos inconscientemente, empezaron a dibujar y a escribir en la arena, mientras su mente, divertida, soñaba ... "Será como tu soñabas...".
Últimamente tenía una sonrisa constante, porque aunque todo se deshiciera, con unas simples palabras suyas, volvía a sonreír.
O con ver una puta galleta.
Eran cosas que adoraba aunque a veces no entendía muy bien que le sucedía, quizás porque nunca había pasado por ello, y se sentía cada vez más cómoda y más feliz.
Y así, cuando miró de nuevo a la arena porque el sol ya empezaba a caer, sus dedos dibujaron la verdad. Lo quería. Era así de simple. Estaba enamorada.
Y le daban ganas de gritarlo.

