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13 abr. 2008

Con piel de Makech


A veces de tarde en tarde solamente veo la caída del sol en el horizonte y como que me desconecto de lo que me rodea y de lo que me ocurre, únicamente la levedad del momento quizá, rompe el vasto silencio que me rodea, la paz que todos buscan no es paz por sí misma sino únicamente instantes, instante de cruento silencio y de cruenta calma. No olvido cada latido, cada pausa respiratoria sólo la visión de mi mismo integrando el universo en mi interior forma un mar de egoísmo salvable solo por el movimiento primigenio de los músculos.
Toda la calma me grita ante tanta indolencia y mientras la casi certeza de felicidad se derrumba, la dura introspección del escarabajo makech me ha enseñado a oír como crece la ceiba y como respira el río. Muero un poco y lentamente escama tras escama se forman surcos en la frente. El nirvana es un instante espacial infinitesimal, shiddarta gautama, el del más profundo ohm, lo supo, aún vive ahí.

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