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13 oct. 2015


Y por eso no necesito un príncipe que me rescate, me la puedo completamente sola 

No soy una delicada princesa y no lo seré nunca. Y es que los príncipes azules no existen, no son más que un mito de cuento de hadas para que esperes y esperes por ese “hombre perfecto” que te alivie de las cargas de ser una mujer responsable y autónoma, que te salve de las fatigas de la sociedad y te convierta en madre de niños que deberían completarte como ser humano.

Te vas a topar con lobos feroces disfrazados de príncipes de todos los colores. Te vas a enamorar y te va a romper el corazón muchas veces, por eso tienes que saber que, no hay que ilusionarse demasiado. El “siempre” se termina, no hay que dar más de lo que se recibe, hay que valorar lo que tienes, superar lo que te duele y luchar por lo que quieres. No creas en las promesas, nada es eterno. Hay que disfrutar, vivir, amar, ser feliz y llorar si quieres, porque la vida se divide en instantes. Pero sobre todo tienes que saber que, el amor no duele y no necesitas a nadie para ser feliz.

No es cierto que las niñas no juegan con carritos y balones, no existen cosas de niña y de niño. No tienes un límite para seguir tus sueños y hacer lo que te plazca. Puedes hacer y deshacer a tu gusto sin importar el “ensuciarte las manos”.

“Una niña no hace eso”, no es más que cortarte las ganas de llegar más lejos o descubrir nuevas cosas, solo para que sigas lo que está bien dentro de un convencionalismo social. No discutas sobre lo que “está bien” y “no está bien” hacer, no pierdas el tiempo con mentes diminutas que aún piensan que no puedes jugar fútbol si llevas puesta una falda. Sigue con lo tuyo, que tu vida sea la mejor prueba de que no saben lo que dicen porque no lo han pensado bien.

Rosa, azul, negro, amarillo, morado, naranja, ¡qué más da!, el rosa es solo un color más, no seas un adorable y esponjoso algodón de azúcar toda la vida, también puedes ser un exótico y delicioso fruto del dragón.

Que te conozcan por ser inteligente, exitosa y noble, no sólo por ser bonita y tener un cuerpo escultural. Nadie va a quererte más porque seas la más flaca ni porque tengas los pechos más grandes. Al menos nadie que valga la pena conocer.
No te rijas por lo material, el tener más o menos no significa que seas más feliz. Sé una persona curiosa y jamás dejes de cuestionar el qué, cómo y por qué de las cosas. No te dejes llenar con la primera respuesta que te den a tus dudas.

No vas a vivir “feliz para siempre”, la vida tiene altos y bajos, buenas y malas y depende de ti los ojos con que quieras verlo.

Tu futuro no está escrito, y él no depende del amor.

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