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23 may. 2008

Hombres preocupados, cerebros devastados

Ahora vamos a realizar un ejercicio.
Cierre los ojos. Relajese. Respire lentamente, como si estuviera en una sesion de meditacion. Inspire lentamente. Expire lentamente. Ya casi puede sentir todas las partes de su cuerpo...los pies, las manos, el estomago...el corazon. Puede oir los latidos de su corazón. Cuéntelos. Uno, dos, tres, cuatro...Piénselo: cada latido es un latido menos...Cada latido es un instante que le acerca a la muerte. La muerte, la desaparicion, la nada...¿Se le ha acelerado el pulso?¿Porque nos ponemos enfermos con solo pensar en la muerte?¿Teme que le ocurra algo?

Todo esta en su cerebro: en su imaginacion



--El alma está en el cerebro, Eduardo Punset.
(Me gustó especialmente este parrafo)

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