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8 nov. 2015

De cafés acumulados

Hace mucho tiempo que ella le debía un café, y con ese café se iban acumulando en sus manos las caricias que quería darle, aunque apenas pudiera rozarle por sus intensas cosquillas.
Pero el estar al lado suyo, el perderse entre sus brazos, el que sus dedos se perdieran entre sus rizos, el descubrir gustos no muy comunes  que compartían, esa complicidad y esa tranquilidad de poder estar en silencio, mirándole sin tener esa sensación de tensión en el ambiente.
No sé, para ella fue diferente, casi perfecto.
Esos ojos, le decían mucho en silencio.


"Tan bello es caer a tus pies..."

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