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10 nov. 2015

Se me revuelven las tri tri tripas...

María se sorprendió visualizando su espalda, acariciando sus pelos y su barba..
Era curioso, le transmitía una sensación de paz y de confianza... Y un cariño infinito.
Era de esas personitas que aunque son grandes, son muy pequeñitas.
Y sonriendo, se dio cuenta de que probablemente era la única persona a la que no había mentido, aunque la conociera al..cuanto, ¿60%? o quizás la conocía más de lo que ella pensaba, pero a él no tenía porqué mentirle, todo lo que sabía de ella, mucho o poco, era totalmente cierto. Y eso la hacía vulnerable ante él, pero a María no le importaba.
Y cuando se encontraba perdida en aquellos pensamientos, el cielo, se convirtió en lo más bonito que podía ver en aquel momento.
Y también se dio cuenta de que no podía quitar aquella cara de tonta que se le había quedado, pero también descubrió que no le importaba en absoluto tener esa cara por él.

1 comentario:

Anónimo dijo...
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